Juana Maas Siquiq
Etapa: Tercero Primaria
Municipio: Purulhá
Departamento: Baja Verapaz
Historia: Juana Maas – Mi historia de superación
Juana Maas nació el 31 de agosto de 1965 en Purulhá, Baja Verapaz. Su infancia transcurrió en un entorno sencillo y humilde. Su padre no tenía un trabajo estable y su madre hacía todo lo posible por conseguir alimento para la familia. Desde muy pequeña, Juana tuvo que ayudar en el hogar: la enviaban a vender hierbas, tomate de árbol y chile para ganar dinero y comprar azúcar y otros productos necesarios.
Como era una de las hijas mayores, sus padres no pudieron enviarla a estudiar. Su responsabilidad era quedarse en casa y salir a vender, mientras que sus hermanos menores sí tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela. Así fue creciendo, con el deseo profundo de aprender, pero sin la posibilidad de hacerlo.
A los 17 años formó su propia familia y, con el tiempo, tuvo ocho hijos, quienes se convirtieron en la mayor bendición de su vida. Sin embargo, hace aproximadamente 25 años enfrentó uno de los momentos más difíciles: su esposo la abandonó cuando su hijo menor tenía apenas dos años. Desde entonces, Juana asumió el papel de madre y padre para sacar adelante a sus hijos.
Durante muchos años guardó el sueño de aprender a leer y escribir. Siempre quiso estudiar, pero no tenía dónde hacerlo y también sentía miedo por su edad; pensaba que quizá ya era demasiado tarde. Un día, una de sus hijas le habló de los programas de la Fundación Ramiro Castillo Love, donde enseñan a leer y escribir a personas adultas que no tuvieron la oportunidad de estudiar. Gracias a ese apoyo, Juana decidió dar el primer paso y asistir por primera vez.
Actualmente cursa la primera etapa del Programa Me Educo, equivalente a tercero de primaria. Se siente feliz porque está aprendiendo. Su meta es seguir leyendo cada vez mejor y no perder el conocimiento que está adquiriendo. Cada palabra nueva representa para ella una oportunidad y una gran satisfacción personal.
Juana desea invitar a todas las personas que tienen el deseo de aprender, sin importar su edad, a que no tengan miedo. Está convencida de que nunca es tarde para estudiar y cumplir los sueños. Se siente profundamente agradecida con la Fundación por brindarle esta oportunidad y ayudarla a escribir una nueva historia en su vida.
Siempre soñó con aprender a leer y escribir, pero la vida no le dio esa oportunidad en su niñez. Trabajó desde pequeña para ayudar a su familia y más tarde sacó adelante sola a sus ocho hijos. Hoy, gracias a la Fundación Ramiro Castillo Love, está cumpliendo ese sueño. Su mensaje para otros es claro: nunca es tarde para aprender y siempre vale la pena dar el primer paso.




